Mi perro se come las cacas…

Escribo este post sobre la coprofagia canina, porque ya sois muchos los que me habéis dicho “mi perro se come las cacas…” y no solamente las suyas, sino también las que ven en el parque o cuando salen de paseo.

 

PlatoCaca

 

La coprofagia canina, no deja de ser un hábito desagradable pero muy común, realmente es más habitual de lo que creemos.

 

A ninguno nos agrada ver a nuestro perro comerse los excrementos propios o ajenos y, aunque no es un tema sobre el cual exista demasiada investigación, sí que podemos saber algo más del porqué de esta conducta y cómo podemos evitarlo:

 

 

¿Qué dicen los veterinarios?

Existen causas médicas como la insuficiencia pancreática, infecciones intestinales, el síndrome de malabsorción o el exceso de alimentos excesivamente grasos, que pueden llevar a un perro a esta práctica, aunque por lo general este tipo de dolencias, también van acompañadas de diarrea.

 

Si se come las cacas y nuestro veterinario ha diagnosticado alguna de estas enfermedades, daría explicación a este comportamiento y una vez curado debería dejar de hacerlo.

 

Dentro de la coprofagia existen tres tipos:
1. La autocoprofagia: cuando un perro se come su propio excremento.

 

2. La intraespecífica: cuando un perro se come los excrementos de otro perro (misma especie)

 

3. La interespecífica: aquella en la que el perro se come los excrementos de otra especie (gatos, hurones, conejos, cobayas…)

 

 

¿Porqué lo hacen?

Os presento algunas de las razones que emiten los expertos al respecto:

Búsqueda de atención: cuando nuestro perro se come sus cacas u otras tendemos a reñirle y por tanto prestarle atención. Aunque el hacerlo venga derivado de una enfermedad, una vez esté sano es posible que nuestro continúe haciéndolo para seguir recibiendo esa misma atención.

 

Conducta de Alelomimética: cuando nos ve recoger continuamente las cacas, acaba por adoptar nuestra costumbre y él también quiere cogerla.

 

Conducta sabia: es posible que al observar a otros perros hacerlo únicamente quiera imitarlo. De modo que lo único que está haciendo es desarrollar el aprendizaje de otros perros con los que convive o se relaciona.

 

Conducta maternal: una hembra que acabe de dar a luz, practicará la coprofagia con sus cachorros. Es una conducta muy normal y lo hacen para mantener el lugar lo más limpio posible.

 

Conducta de la dominancia: existen casos de perros sumisos que consumen el excremento de los más dominantes dentro de la misma casa.

 

Refuerzo: generalmente los perros consideran el excremento de los gatos como un bocado suculento. Es más Django y Hulk se comen las cacas de Apache (el conejo) sí me despisto. muffinLo han hecho siempre, por lo que creo que lo hacen porque hay algo en ellas que les gusta.

 

Frecuencia y calidad del alimento: la frecuencia y la calidad con la que damos de comer a nuestra mascota puede influir. Es decir, hay quien da de comer una vez al día, otros dividen la comida en tres tomas al día y hay quien deja que tengan siempre pienso y que coman a voluntad.

 

Si nuestro perro pasa hambre es posible que acuda a la coprofagia como complemento, o si el pienso carece de un alto contenido en fibra es posible que lo haga para cubrir esta necesidad.

 

 

¿Cómo podemos evitarlo?

Primero de todo recomiendo ir a un veterinario, para que compruebe el estado de salud de nuestro peludo y descartar que sea derivada de alguna enfermedad de las que hemos nombrado anteriormente o si se trata de un episodio pasajero. No obstante, aquí os dejo algunos consejos o indicaciones que podemos realizar nosotros:

 

Aversión al sabor:  se trata de poner una especia o salsa, preferiblemente picante, en el excremento. Previamente, debemos hacer que nuestro perro huela esta sustancia e intente ingerirla, así asociará su olor particular con el sabor desagradable de la misma. Deberemos rociar cada excremento con la especia o salsa que no le guste y continuar esta práctica hasta que consigamos que deje de hacerlo.

 

Esta suele ser la forma más común de atajar el problema.

 

Reto o castigo: suele intentarse para evitar todos los comportamientos negativos como, por ejemplo, ladrar. A veces pensamos que riñéndole dejará de hacerlo. El castigo casi nunca funciona y generalmente trabaja en nuestra contra, porque al final está recibiendo nuestra atención, que es lo que realmente quiere. Por esto, sólo debería usarse como un último recurso.

 

Ignorándolo: definitivamente, es mejor que reñir o castigar, pero probablemente no tan eficaz como reforzar con atención o con una recompensa una buena conducta.

 

Refuerzo positivo: reforzando otra conducta en lugar de la coprofagia, por ejemplo, si vemos que está a punto de comerse la caca, podemos utilizar órdenes con voz suave tales como ‘Déjalo’, ‘Venga’, ‘Sit’. O tratar de distraerle con juegos tirándole una pelota o algún otro juguete. La idea es distraele para poder recoger el excremento sin que lo vea, y hacer que se olvide del excremento.

 

Bozal: solo si únicamente se come las cacas cuando lo sacamos a la calle o en casos en los que es difícil supervisarle sería recomendable esta práctica. Al fin y al cabo por la molestia que supone para nuestra mascota.

 

Recoger las heces a tiempo: esta es la mejor manera de prevención. Pero debemos ser rápidos para que no llegue él antes a comérselo, y sigilosos porque si nos ve podríamos estar entrando el la conducta mimética (que copia lo que nosotros hacemos).

 

Esperar: en algunos casos esta conducta ocurre en perros jóvenes, de modo que solo hay que esperar a que crezca.

 

Combinación: es casi imposible recomendar un solo tratamiento porque las razones por las que los perros lo hacen son prácticamente desconocidas. De modo que saber cual sería el método más eficaz en prácticamente imposible.

 

Es probable que una combinación entre el refuerzo de comportamiento y la recogida del excremento sea lo mejor para el tratamiento, aunque dependerá de cada caso.

 

 

Hocicoheces

 

 

¿Qué riesgos corre nuestro perro?

Aunque es un hábito que molesta más a los dueños que a nuestas mascotas debemos evitar esta práctica por la posibilidad de ingerir parásitos. Por eso es importante que nuestro veterinario nos indique un plan de desparasitación y nos marque la frecuencia.

 

Las deposiciones de los gatos pueden contener organismos como el Toxoplasma, causantes de la toxoplasmosis. Es esencial mantenerlos lejos de la bandeja de los gatos domésticos

 

También las heces que están mucho tiempo sin retirarse, pueden estar infestadas con larvas de mosca, bacterias, hongos, etc… Debemos alejar a nuestro amigo de las heces que encuentre durante el paseo y retirar cualquier excremento antiguo de nuestro jardín lo más pronto posible.

 

Algunas de las enfermedades virales caninas más críticas como la Parvovirosis, Coronavirosis o la Hepatitis son transmitidas a través de las heces

 

Debemos asegurarnos de que nuestro perro, sobre todo si es cachorro, no se acerque a excrementos ajenos.

 

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