Gatos,  Salud

Cuidados de un gato mayor

Me siento muy afortunada de poder presentaros a Pilar, tal y como ella se define «un proyecto de veterinaria al 95%».  Pilar descubrió el maravilloso mundo de los gatos hace 5 años, cuando tuvo la oportunidad de acoger a uno, desde entonces quedó fascinada por estos enigmáticos animalitos de tal manera, que ya son más de 7 con los que ha compartido su vida.

 

Es gracias a su carrera, a muchas horas de investigación, trabajo y formación que a día de hoy es una gran amante y  conocedora de estos misteriosos animales. Su afán por compartir toda su experiencia y pasión la ha llevado a crear un Blog: www.vetfelina.com, en él podremos descubrir como mejorar la relación con nuestros gatetes, aprender sobre su educación, alimentación, conducta, higiene…

 

Os animo a pasar por su casa VetFelina y que descubráis por vosotros mismos como Pilar nos enseña, de un modo cercano y práctico, los mejores cuidados para nuestros mininos

 

Ahora sí, os dejo con el Post que ella misma nos ha preparado y que nos aconseja en como cuidar a nuestros gatitos mayores además de cómo detectar de forma prematura aquellos pequeños cambios que nos están indicando que nuestro amigo está entrando en su «tercera edad».

 

Quedaros a leerla porque os aseguro que os encantará:

 

El gato mayor ¿Qué cuidados necesita?

Al igual que ocurre con las personas, la esperanza de vida de los gatos es cada vez mayor. Esto es así gracias a los avances en la medicina veterinaria y a la detección precoz de enfermedades, que nos permite disfrutar de nuestra mascota durante muchos años.

 

Sin embargo, el envejecimiento, desgraciadamente, es inevitable y debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para acompañar y facilitar la vida a nuestro gato mayor.

 

En este artículo veremos a partir de qué edad se considera que un gato es mayor, los signos y cambios de comportamiento que nos lo indicarán y, por último, algunas pautas para que nuestro gato geriátrico se encuentre lo más cómodo posible en su entorno.

 

 

1. ¿Cuándo consideramos que un gato es mayor?

Hoy en día, consideramos que un gato es mayor, aproximadamente cuando cumple los 10 años. Si extrapolamos esta edad a una persona humana, estaríamos hablando de una persona de entre 55 y 60 años.

 

Independientemente de esto, es importante fijarse en cada caso en particular, pues los gatos de 10 años no son todos iguales. Sin embargo, se toma esa edad como referencia para empezar con algunos cuidados adicionales.

 

 

2. Signos que nos indican que un gato es mayor

Puede darse el caso, como es el mío, de que hayáis adoptado a un gato adulto y no sepáis exactamente su edad. Podemos fijarnos en el estado de la dentadura de nuestro minino, pero a veces, ni así conseguimos saber su edad.

 

Para solucionar este problema, podemos observar el comportamiento y la conducta del animal. A continuación, os presento algunos signos que pueden indicarnos que nuestro gato se está haciendo viejecito:

  • Disminución de la energía y tiempo de juego.  Los gatos, conforme se van haciendo mayores, al igual que muchas personas, pierden vitalidad y no dedican tanto tiempo a jugar o correr como solían hacer.
  • Aumento del tiempo de sueño. En consecuencia, de la perdida de actividad, los gatos mayores pasarán más tiempo descansando, aunque su sueño es menos profundo.

 

Esto provoca que los músculos y articulaciones se vayan degenerando, por lo que serán menos capaces de realizar algunos movimientos que antes hacían sin problema.

  • Pérdida de apetito y sed. El paso de los años también hace que se deterioren el gusto y el olfato, además de quitarles la sensación de sed.
  • Conductas naturales modificadas. No es extraño observar como un gato mayor hace sus necesidades fuera del arenero.
  • Además, podemos notar un aumento de las vocalizaciones, sobre todo por la noche. Por otro lado, se produce una pérdida de brillo y vitalidad del pelo, entre otras razones, por una disminución en la conducta de acicalado.

 

 

3. ¿Son estas conductas normales?

Aunque muchas de las conductas explicadas puedan ser naturales en un gato geriátrico, siempre debemos asegurarnos de que nuestro gato está en perfecto estado de salud con visitas periódicas al veterinario.

 

A partir de los 10 años, estas visitas deben ser más frecuentes

 

Los gatos son unos maestros en esconder signos de enfermedad, ellos nunca se quejan y sus señales de dolor pueden llegar a ser muy sutiles. Es por ello por lo que no debemos confiarnos y es recomendable hablar con nuestro veterinario si vemos cualquier conducta fuera de lo normal.

 

 

 

4. Pautas para el cuidado de un gato geriátrico

Son varias las cosas que podemos hacer para procurar que nuestro gato mayor esté lo mejor posible.

 

Para empezar, es conveniente proporcionarle lugares de descanso accesibles y tranquilos. Conforme nuestra mascota se hace mayor, va soportando menos las situaciones que le puedan provocar estrés y buscan mucho más los lugares tranquilos.

 

Podremos observar que huye de niños, otras mascotas o incluso de nosotros mismos. Por ello, sería ideal que tuviera un sitio cómodo y apartado donde poder retirarse y descansar.

 

Igualmente, es posible que subir al sofá, a la cama, o a una superficie alta sea cada vez una tarea más complicada para nuestro gato, por lo que es recomendable facilitarles el acceso a estos sitios mediante escalones, evitando así que nuestro gato tenga que saltar.

 

Además, se debe aumentar el consumo de comida húmeda, siempre con la aprobación de nuestro veterinario experto en nutrición y proporcionando las cantidades adecuadas.

 

¿Por qué comida húmeda? Porque como hemos explicado, la sensación de sed disminuye, por lo que debemos propiciar la ingesta de agua.

 

Por último, es recomendable cepillar con mayor frecuencia. La disminución del acicalamiento puede hacer que el pelaje de nuestro gato empeore, por lo que aumentar la frecuencia de cepillado de nuestro minino puede ayudar a mantener su pelaje limpio.

 

 

5. En conclusión

Es importante aprender a identificar cuando nuestro gato se hace mayor, para así hacer su vida más confortable.

 

Además, no debemos olvidar los chequeos frecuentes con nuestro veterinario de confianza, que verificará que todo esté en orden con nuestro minino.

 

¡Hagamos mejor la vida de nuestro mayores!

 

 

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