Esta página forma parte de la historia de SitandPlas. Apache llegó a mi vida en una etapa muy especial y fue uno de los peludos que inspiraron el nacimiento de este blog.
Aunque hoy ya no está conmigo, he querido conservar esta página porque forma parte de quién soy y de la historia de SitandPlas.
Este es mi conejo Apache, un conejito Belier que estuvo a mi lado casi 8 años y que ocupó un espacio preferente en mi corazón, y no es que yo se lo hubiera dado es que me lo robó desde el primer día en que llegó.
Apache fue el cuarto conejito Belier que tuve, pero ya habrá tiempo de hablaros de Stich, Google y Jumpy…
¿Y porque fué tan especial? «si solo es un conejo», «los conejos no son sociables» – me decían siembre… Y eso mismo creía yo hasta que conocí a Apache.
Nunca me cansaré de ponerle como ejemplo para decir que los conejos pueden ser el más maravilloso y amoroso compañero de viaje.
Apache nunca fue un conejo cualquiera, era como un perrito de orejas caídas de 2kg
A él le encantaaaaaaaaaaba que le acariciara, le manoseara, le subiera en brazos y achuchara hasta asfixiarlo. La mejor manera de hacérmelo saber era un ruidito que hacía con los dientes, como un sutil ronroneo que me decía que estaba super a gusto con las caricias.
Si algún día estaba en el sofá viendo la tele y no le había prestado demasiada atención, venía y me daba golpecitos en los tobillos con el hocico o se subía a mis piernas mordisqueándome suave para que le hiciera caso.
Aunque lo mejor de todo era ver como corría, orejas al viento, atravesando el comedor como alma que lleva el diablo al escuchar el ajetreo de las verduras que le estaba preparando para la cena.
Bueno, creo que se está notando demasiado que fue favorito y que siempre ocupará un espacio muy, muy especial en mi corazón.

