Perros

La vuelta de vacaciones

La vuelta de vacaciones ya está aquí, tanto para los humanos como para nuestros amigos peludos. Durante unas pocas semanas hemos podido disfrutar de paseos más largos, más horas juntos, acostarnos y despertarnos tarde, visiteo y olfateo de lugares nuevos… pero llegó la hora de volver a casa, a las rutinas y eso para ellos, igual que para nosotros, se puede hacer bastante cuesta arriba.

 

Durante estos días su rutina habrá cambiado y, volver al día a día puede afectarles. Y es que, aunque hayamos intentado mantener sus hábitos lo más posible, es normal que al principio muestren cambios en su comportamiento

 

En algunos casos nos echarán de menos y estarán deseando más que nunca el que volvamos del trabajo para volver a estar con nosotros como hasta hace poco, notarán que los paseos son distintos, no pasarán tantas horas fuera de casa… toda una serie de cambios que pueden dar lugar la ya conocida “depresión post vacacional”.

 

Estas son algunas de las situaciones en las que nos podemos encontrar una vez volvemos de las vacaciones y nos enfrentamos a la rutina del día a día:

 

1. Ha dejado de hacer “sus cosas” dónde y cuando toca: es posible que nos encontremos “regalitos” en casa durante un tiempo, y es normal. Durante las vacaciones su rutina de horarios se vio alterada y por tanto ahora toca volver a adaptarse, dejará de suceder en cuanto pasen unos días y su reloj biológico vuelva a ponerse en hora.

 

No le regañaremos, simplemente le premiaremos y felicitaremos cuando lo haga dónde y cuando toque, siempre en positivo.

 

2. Parece un velcro, lo tengo todo el día pegado: hemos estado 24h al día con ellos durante varios días y es normal que ahora noten nuestra ausencia. A todos nos encantaría poder llevarnos a nuestros peluditos al trabajo pero para muchos eso es imposible, así que si notamos que está especialmente cariñoso, que lo tenemos todo el día pegado, devolvámosle ese cariño.

 

En pocos días volverá a acostumbrarse a nuestra ausencia y a ocupar su tiempo por él mismo.

 

3. Está muy activo, no para!!: algunos peluditos han disfrutado de mucho más espacio para correr y hacer sus travesuras, ya sea porque han estado en una guardería, en el campo, de ruta por la sierra,… es probable que ahora quieran seguir con ese ritmo intenso de vacaciones.

 

 

Debemos continuar dándole más tiempo de actividad física pero poco a poco irla adaptando a su rutina de manera que sea sostenible.

 

4. Está deprimido, triste o ha perdido el apetito: es posible que algunos perretes muestren signos de inapetencia o tristeza y en parte es debido al punto 2, la soledad debido a nuestra ausencia. Es muy importante que hagamos una adaptación progresiva a los nuevos horarios y rutinas, en la medida de lo posible.

 

Debemos evitar que nuestro peludito pase de estar siempre acompañado a quedarse 9 horas solo porque nosotros volvemos al trabajo de un día para el otro. Hay que evitar un contraste tan brusco.

 

Todos estos cambios de conducta no deben ser motivo de preocupación sino de alarma, nuestro amigo está intentando decirnos algo, pedirnos ayuda y, está en nuestra mano echarle una pata para que la vuelta de vacaciones sea mucho más llevadera.

 

¿Cómo podemos hacerlo? pues a través de estos consejos que os he preparado y que aplico con Django cada vez que volvemos a la “vida normal”:

 

1. Ir poco a poco, sin prisas y con calma: esta es la clave para que la vuelta no sea tan de golpe, que sea de forma progresiva. Con Django por ejemplo, lo que hago en estos primeros días de vuelta a la realidad es salir más a menudo y jugar mucho juntos. En los paseos volvemos a hacer un poquito de obediencia, ratitos de pelota, ratitos de socialización, suelta de correa, practicamos la llamada…

 

 

Toda una serie de pautas que hemos dejado un poco de lado con las vacaciones y que a él le ayudan mucho a conectar con el día a día. Poco a poco va recuperando los horarios de paseo y recordando como debe comportarse.

 

2. Más dedicación pero sin agobios: otra cosa que hacemos Django y yo es marcarnos momentos del día y espacios durante los cuales el centro de atención es él, y otros en los que le dejo disfrutar tranquilo de algún juguete o chuche. De esta manera relaciona que tanto él como yo necesitamos de nuestro espacio a la vez que también hay tiempo para ponernos en modo disfrutón los dos juntos!!

 

3. Kilitos de más? maldito verano!!: igual que nosotros nos hemos pasado con las tapas, el terraceo, los helados y las paellas, nuestros amigos seguro que han disfrutado de alguna ración extra… Llega el momento de volver a comer cuando toca y cómo toca, de manera que si ha subido unos gramillos en ese cuerpo serrano éstos desaparezcan.

 

4. Truco EXTRA! (no apto para perezosos): lo que llevo haciendo estas dos semanas para que la vuelta a la rutina sea buena para ambos, es ponerme el despertador un poco antes para ir al parque con Django y pasear sin prisas, dejar que huela y haga sus cosas tranquilamente, jugar un rato con su más mejor amiga Pelota, y así darle un tiempo extra para adaptarse de nuevo a la rutina.

 

Sònia Sáez, Veterinaria y Brand Manager de Purina Corporativo comenta que “Del mismo modo que a las personas les cuesta volver de vacaciones, los animales también necesitan un tiempo de adaptación a la rutina. Sin duda ellos tienen una capacidad de adaptación mucho más desarrollada y se adaptan muchos más rápido que nosotros a nuevas circunstancias, pero nada que no se pueda solventar con cariño y paciencia“.

 

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