Cómo jugar con un perro anciano o senior

Seguro que más de un@ tenéis o habéis tenido un perrete abu en casa, y seguro que más de una vez os habéis preguntado cómo jugar con un perro anciano o senior… Los perrines mayores ya no son tan activos y movidos sin embargo continúan teniendo muchas ganas de jugar y de compartir tiempo con nosotros.

 

Que su cuerpo ya no les permita la misma intensidad de juego no significa que deban dejar de hacer cosas, solo hemos de adaptarnos a su nuevo estilo de vida.

 

 

Cómo seguro que más de un@ ya sabrá, en casa compartimos nuestra vida con Hulk y Django. Hulk es un Bóxer adorable de 9 años, es el perrín más bueno y noble que he conocido jamás ¡¡además de ser un juguetón incansable!! Lamentablemente la esperanza de vida de esta raza está entre los 8 y los 10 años. Una esperanza de vida muy corta y a la que mi grandullón se está acercando día tras día.

 

Por el momento Hulk está estupendísimo, las visitas al veterinario son siempre muy buenas, cuido muchísimo su alimentación y suplementación, pero si hay algo realmente importante además de la alimentación, es la calidad de vida, es decir, los paseos, la actividad física y la actividad mental. Para que un perrete senior envejezca sano y mejore su esperanza de vida es imprescindible que se mantenga el vínculo familiar, que siga compartiendo momentos de juego con nosotros y el sentirse útil aun cuando su cuerpo deja de ser el que era años atrás.

 

Es por todo esto, que me gustaría ofreceros algunas pautas de cómo adaptar nuestras rutinas de juego, paseos y el tiempo que pasamos con nuestro amigo para que, aun estando en su tercera edad, pueda seguir disfrutando de las maravillas que le ofrece la vida.

 

 

1. Jugar con él es llenarle de vitalidad

Aunque ya no tienen la misma vitalidad de antes, continúan teniendo ganas de pasárselo bien y perseguir juguetes como pelotas, muñecos, lazos…, lo llevan en su naturaleza.

 

Hulk en uno de sus momentos favoritos del verano, jugar con todos sus juguetes en la perri-pisci

 

Para ello, debemos jugar siempre que nos los pida, aunque será un juego moderado y adaptándolo al estado de sus huesos y articulaciones con distancias más cortas, menor altura, que no tenga que saltar demasiado ni hacer giros bruscos.

 

También podemos darle un juguete en esos momentos en los que este solo en casa, de esta forma se entretendrá y no se sentirá tan solo. Los juguetes que pitan suelen ser los más llamativos y los que les entretienen más, también los Kong rellenos de yogurt, plátano helado, chuches…

 

 

2. Salid juntos a disfrutar de la naturaleza

Aunque nuestro perrete abu va reduciendo su nivel de actividad poco a poco, también es verdad que sigue disfrutando de estar al aire libre con nosotros.

 

Hulk en el mirador del Pedraforca

 

Por el mismo ya no podrá caminar largas distancias como antes, pero sí que podemos coger el coche o un transporte y llevarlo a la montaña o la playa y pasar un gran día a su lado. Seguramente no correrá, o por lo menos no durante mucho tiempo, pero sí que olerá, descubrirá nuevas sensaciones y se beneficiará del sol y el aire libre, una gran fuente de vitalidad.

 

 

3. Un paseo diario es imprescindible

Los perretes senior también necesitan pasear, generalmente tienden a cansarse ante una sesión de paseo muy larga, así que podemos cambiar esos largos paseos por paseos más cortos pero más frecuentes. Una media de 30 minutos al día serán suficientes para prevenir la obesidad y seguir manteniendo en forma su musculatura.

 

Hulk e Ivan en uno de sus paseos por la montaña, les encanta salir juntos a explorar…

 

No debemos olvidar nunca que, aunque vivamos en una casa con jardín es muy importante que nuestros perris salgan a pasear con nosotros. Para ellos, el paseo es mucho más que salir a caminar, es relajante y una gran fuente de información de quienes viven alrededor, tanto humanos como animales. Los peludos necesitan recabar toda esa información a través del olfato para estar al día de las novedades que acontecen en su entorno y así estar al día, eso fomenta a nuestro perrete para seguir siendo sociable y no un viejo gruñón.

 

 

4. La natación como medio de relajación

Al igual que en los humanos, un perro que nada estará más relajado y tendrá sus músculos y articulaciones más fuertes y sanas. Nadar es un ejercicio buenísimo para los perretes que padecen displasia de cadera. Si tenemos un “perro nutria”, de esos a los que les gusta nadar, aprovechad y llevarlo a una piscina especial perruna o a un lago, la playa, río…

 

Hulk y Django en la Playa de Riumar (Delta del Ebro)

 

Os aconsejo lugares en los que no haya mucha corriente y no tenga que hacer grandes esfuerzos por mantenerse cerca. Mejor un baño juntos para prestarle una pata en caso necesario y le secaremos muy bien, a su edad es es más difícil mantener la temperatura corporal y podrían sufrir hipotermia.

 

 

5. Las chuches y premios están infravalorados

Puede que hayamos entrado en la rutina de creer que como es mayor, ya lo tiene todo aprendido y no necesita recibir premios cuando hace algo bien, pero este es un error en el que caemos la gran mayoría de humanos, él es feliz solo con hacerlo, no necesita recompensa… ¡Erroooooooor!

 

A nuestros peludos abus les aportará muchos beneficios si les hacemos sentir útiles, es imprescindible hacerles sentir uno más de la familia y seguir manteniendo una actividad mental.

 

Después de tantos años juntos seguimos haciendo nuestras sesiones de ejercicios con snacks

 

Para ello, podemos ponerles retos con juegos de inteligencia, en los que esconderemos chuches, hay algunos con diseños más fáciles o más complicados, dependiendo del nivel de nuestro amigo. Las alfombras olfativas son una maravilla además de super económicas. También podemos esconder chuches en lugares de la casa y que ellos las busquen, o dedicar unos minutos al día a practicar nuestros trucos favoritos: sit, plas, patita, vuelta…

 

Para todas estas actividades utilizaremos premios específicos para él, como por ejemplo los que cuidan sus articulaciones ( de Mediterranean Natural). No debemos olvidarnos de prevenir la obesidad, un factor muy negativo que puede provocar enfermedades graves en un perrete abu.

 

 

Hasta aquí mis consejos para que nuestros compañeros abus sigan disfrutando de la vida al máximo a nuestro lado  sin tener que renunciar a pasar grandes momentos juntos. Y es que las maravillas que nos ofrece el compartir nuestra vida con un perrín abu son infinitas.

 

 

 

 

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