Cachorros y primera revisión veterinaria:¿qué esperar y cómo influye en su futuro?
España es uno de los países del mundo donde tener un perro se está convirtiendo en la regla general. Todavía estamos lejos de alcanzar a los mexicanos o a los brasileños (allí, más del 60 % de los ciudadanos conviven con estos peluditos), pero tampoco somos de los últimos: China, Alemania y Japón están por debajo de nosotros en el ranking.
A diferencia de estos tres países, los que compartimos nuestro hogar con un perrete suponemos el 45 % (casi la mitad) de la población. Así que sí, podemos decir que España está en vías de convertirse en un país muy dog friendly. Ahora bien, tener un cachorrillo es una enorme responsabilidad que requiere familiarizarlo, desde que es bien pequeño, con el veterinario.
Los perretes funcionan con un sistema de recompensas que libera dopamina cuando reciben algo que les gusta (vamos, que son igual que nosotros cuando nos traen un postre sorpresa). Por eso, pequeñas estrategias como darle una chuche, visitar al veterinario solo para comprar comida o un juguete o permitir que lo acaricien sin hacerle nada “médico”… pueden marcar la diferencia cuando llegue el momento de una revisión de verdad.
Todo esto ayuda muchísimo a que la primera visita a la clínica veterinaria Armilla no se convierta en algo estresante para el pequeñín.
Índice
1. Los recuerdos condicionan la etapa adulta de las mascotas
Al igual que nosotros, nuestros compañeros de vida caninos también tienen memoria. Además, la tienen a corto y largo plazo. Reconocer a su mejor amigo en el parque y ponerse enseguida a jugar con él, o alegrarse mucho cuando ven a un ser querido al cabo de mucho tiempo, son ejemplos que lo demuestran.
Por eso, tal como nos indica el equipo de la clínica veterinaria Armilla, si la primera experiencia en el veterinario es buena, estamos sentando una base emocional muy valiosa para su etapa adulta.
2. Necesitamos ahorrarnos el estrés de la primera vez
En España hay más de 13 millones de mascotas registradas, y según un estudio de la Universidad de Helsinki, alrededor del 75 % de los perros sufre algún grado de ansiedad. La primera visita al veterinario, si no se gestiona bien, puede ser un desencadenante más.
Para revisar al cachorro, lo habitual es que la clínica le haga un chequeo físico completo que incluya una exploración de ojos, orejas, boca, piel, abdomen, articulaciones…

Durante ese primer chequeo de nuestro cachorrín, lo normal es que el veterinario haga lo siguiente:
- revisión de ojos, orejas, boca, piel, abdomen y articulaciones,
- valore una desparasitación preventiva y,
- de comienzo al calendario de vacunas según la edad de nuestro peludo
Estas primeras vacunas pueden ser:
- monovalentes (sólo vacunan contra el parvovirus)
- o bivalentes (parvovirus y moquillo).
Un mes después se repite dosis y se añaden vacunas como la de leptospirosis, pasando a ser una vacuna polivalente. A las 3–4 semanas, se administra la siguiente.
No es complicado, pero sí importante llevarlo al día.
3. Consejos para una buena experiencia en el veterinario
La metodología que el equipo de la clínica veterinaria Armilla utiliza para procurar una visita lo más agradable tanto a nuestro peludín como a nosotros, le ha valido una puntuación de 4,6 sobre 5. Después de todo, son más de 30 años de experiencia en el ámbito de la salud animal.
Su amplia cartera de servicios está a cargo de profesionales especializados en medicina interna, análisis clínicos, vacunación, ecografía, radiodiagnóstico, dermatología, cardiología y oftalmología, entre otras áreas. Además, cuentan con un servicio de 24 horas de urgencias veterinarias.
Aun así, hay cosas que puedes podemos hacer nosotros para que todo sea más sencillo:
- Observa al cachorro con bastante atención: cómo come, cuánto bebe, cómo hace pis, si duerme bien… Todos esos detalles ayudan muchísimo al veterinario a orientarte mejor en la primera visita la veterinario.
- Lleva su cartilla y cualquier información previa: cuanta más información tenga el equipo, más fácil será descartar problemas y hacer un seguimiento útil.
- Normaliza el ir al veterinario: entrar solo para saludar, que lo pesen, que lo acaricien,… es bueno para que aprenda que ese sitio nuevo también puede ser agradable.
- Chuches y/o mimos siempre!!: el refuerzo positivo es nuestro mejor aliado tras la visita. Siempre. Aunque la consulta haya sido corta.
La primera visita al veterinario puede ser todo un descubrimiento para un cachorro, pero con un poco de preparación puede convertirse en una experiencia positiva y tranquila. Al final, se trata de acompañarlo, darle seguridad y empezar juntos con buen pie esta nueva vida.


